
De vez en cuando, a los artistas les da por ganar atención haciendo obras provocativas en las que se ve a Cristo o a la Virgen en actitudes sexuales o teniendo relaciones o con grandes falos o lo que sea. En seguida surgen las manadas de ofendidos clamando al cielo que eso es una blasfemia horrible y que hay que quemar en la pira a esos herejes. Los artistas se suelen defender diciendo que el arte es provocación y bla, bla, bla. Lo de siempre.
La foto que ven es un detalle bastante poco conocido del Juicio Final que Miguel Ángel pintó en la Capilla Sixtina. En medio del fragor de turistas japoneses y con la prisa con que hacen ver lo que a Miguel Ángel le costó varios años hacer, no se suele reparar en ello. A este detalle se le suele nombrar como Castigo de Sodomitas. A veces los tertulianos de radio dicen que no es lo mismo un Cristo erecto o una Virgen sexuada que un desnudo de Miguel Ángel. Pues Miguel Ángel pintó señores con un dedo en el ano.