23 de enero de 2010

El lado oscuro del alma humana


Publicado el viernes 22 de octubre de 2010 en el periódico Factual

El cuadro es un David pintado por el genial tenebrista italiano Caravaggio.

A uno lo encontraron vagando en calzoncillos por la carretera, cubierto de barro y de sangre. Al otro, al pie de un barranco, también ensangrentado, semiinconsciente, con la cabeza abierta y parte del cuero cabelludo arrancado y con la cabeza medio metida en un charco. Estaba en las afueras de Doncaster, un pueblecito inglés de poco más de 8.000 habitantes. A los dos los niños, de 11 y 9 años, y que son tío y sobrino, les habían sometido a una terrorífica sesión de tortura.



Lo más sorprendente, y escalofriante, es que los agresores, los verdugos, tenían más o menos la misma edad que sus víctimas. Dos hermanos de 10 y 11 años, que fueron detenidos esa misma tarde, confesaron y hoy han sido condenados por un juez a un período indeterminado de reclusión que en ningún caso podrá ser inferior de cinco años. Después de ese lustro, se tomará una decisión sobre su futuro.
El siniestro asunto conmocionó al Reino Unido en abril, que es cuando se produjo la salvajada, y lo ha vuelto a sacudir esta semana, que es cuando se ha juzgado el caso, y que ha permitido conocer los detalles de lo que pasó a lo largo de 90 minutos inacabables.


Una hora y media de horror que comenzó con un encuentro aparentemente casual y el ofrecimiento de los verdugos de ir a ver un zorro muerto a una zona boscosa, donde los hermanos amenazaron a sus víctimas con matarlos con una navaja. Tras robarles el dinero y los teléfonos móviles, les hicieron comer ortigas, amenazándoles con una botella rota en el cuello. Les dijeron que matarían a sus padres y al perro de uno de ellos, les golpearon en la cara y los testículos, les apedrearon con piedras y con ladrillos. Al más pequeño le hincaron un palo afilado en el brazo, hasta el hueso, y luego le quemaron la herida con un cigarrillo. Al mayor, lo estrangularon con un cable. Después, los obligaron a desnudarse, les metieron un calcetín en la boca a cada uno, les obligaron a practicar actos sexuales no precisados entre ellos, los cubrieron con un plástico al que prendieron fuego y les amenazaron con matarles si la sangre les salpicaba. Y aquí no acabó nada. Al pequeño lo estrangularon entonces con una prenda de ropa enrollada en su cuello, mientras le preguntaron si se estaba muriendo, y le repitieron que lo iban a matar. Al mayor, le abrieron la cabeza con un trozo de un fregadero de cerámica roto.
Cuando se cansaron -en el juicio uno de ellos contó que pararon porque les dolían los brazos-, les dijeron que se iban, pero que no se movieran de allí porque volverían para matarlos. Uno de los agresores grabó a sus víctimas con el móvil, y ese vídeo también ha servido de prueba de cargo. En el juicio han dicho que lo hicieron, eso y todo lo demás, porque se aburrían.
"Se trató de una prolongada y sádica violencia sin ninguna otra razón que una verdadera intención de herir y humillar", ha concluido el juez. "Estoy seguro de que ambos suponen un riesgo muy alto de que otros sean seriamente heridos. Sus crímenes son verdaderamente excepcionales", le ha dicho a los agresores, antes de pronunciar su sentencia.


Al parecer, esa no era la primera vez que los dos torturadores agredían a otros críos. Los dos hermanos, cuyos nombres no se han difundido, se han criado en un entorno familiar desestructurado y violento. De hecho, el caso ha puesto en la picota a los servicios sociales de la zona, que se supone que hacian un seguimiento de los dos menores. La Junta de Defensa de la Infancia de Doncaster ha admitido hoy errores en el seguimiento de los dos menores, y que el caso era evitable, porque estaba detectada la deriva violenta de los dos hermanos. Las autoridades británicas no descartan tampoco presentar cargos contra los padres de los agresores.


Las víctimas están físicamente recuperadas, pero aún sufren ansiedad y pesadillas, y podrían necesitar ayuda psiquiátrica, según se ha dicho en el juicio.

1 comentario:

Tobias dijo...

Y qué hacemos con esto?
Abrazones!
T